Trabajar con clientes tóxicos me desgastó mucho ¡Espabila antes que yo!

  • clientes toxicos

Te voy a contar una historia un poco más personal de mi época de community manager freelance.

Prepárate para un artículo largo porque a lo mejor me enrollo un poco, pero quiero que veas por lo que he pasado yo misma para que no caigas en los mismos errores que yo.

Comencé a trabajar en marketing en el año 2006, después de sacarme el título oficial de Técnico Superior en Gestión comercial y marketing.

Al salir de la formación, con solo 20 años conseguí que me admitieran en unas prácticas en el departamento de marketing de una distribuidora de videojuegos y, más adelante, tuve la “suerte” de que me contrataran primero con contrato en prácticas y después indefinida (luego vas a ver por qué lo pongo entre comillas).

En aquella época era toda un logro tener un puesto fijo porque la crisis estaba de lleno en España. Pero, aunque todo así de primeras que te cuento parece maravilloso (trabajar de lo que has estudiado mola mucho y el tema de videojuegos más), fue una de las peores épocas de mi vida. 

En esa empresa estuve 3 años y medio absorbida por una jefa que lo único que hacía era gritar, mandar, vigilar mi trabajo y hasta las veces que bajaba al baño…

Trabajaba horas de más sin que me lo recompensaran y, si me daba por salir a la hora cuando todos los demás se quedaban currando, la jefa me miraba mal o hacía algún comentario.

Llegó un punto en el que me costaba levantarme por las mañanas muchísimo para ir a trabajar, estaba siempre agobiada con estrés y ansiedad y no había una semana que no llegara a casa llorando de la impotencia de no poder hacer nada y de no ser feliz con mi vida.

¿Cuánto tiempo tenía que seguir aguantando eso?

En esos momentos yo tenía que pagar una hipoteca (sí, con 20 años a mi exnovio le toco un piso de protección oficial y yo decidí entrar a medias con él aunque no vivía en ese piso) y yo tenía un sueldo que rondaba los 13.000 euros netos anuales (vamos, que no me llegaba ni para pipas). 

Así que mientras estaba en ese trabajo de mie***, yo seguía formándome fuera del horario laboral en temas de marketing online que era lo que a mi me gustaba, para encontrar otras oportunidades y largarme de ahí.

En 2010 empezó a oírse la palabra “Community Manager”, algo que yo había empezado a trabajar ya en la empresa de esta señora (aunque sin saber que se llamaba así el puesto, de hecho fui de las primeras personas en Bilbao en trabajar como community manager) y me había formado tanto con cursos presenciales, como online, así como de forma autodidacta, por lo que decidí empezar a buscar trabajillos freelance para poder salir de ese agujero que me tenía atrapada.

Me apunté a una oferta de infojobs que buscaba un perfil como el mio para trabajar a distancia y resulta que me cogieron prácticamente de la misma como colaboradora para llevar las redes sociales de su empresa. ¡Super bien!

Durante 2 años lo pude compaginar con mi trabajo a jornada completa. Vamos que era llegar a casa después de estar todo el día trabajando y ponerme otra vez delante del ordenador a seguir currando más.

Al principio lo acordado en este trabajo freelance era que trabajaría 1 hora al día gestionando sus redes sociales.

Pero, a medida que pasaba el tiempo, se convirtió después también en escribir en un blog, hacer concursos, estadísticas, pensar propuestas de acciones todos los meses, desplazarme para tener reuniones presenciales cada cierto tiempo… Y todo por 250€

Aunque yo estaba contenta porque me gustaba lo que hacía, llegó un momento que me di cuenta que esto se me iba de las manos, estaba desbordada, me sentía siempre como si tuviera que hacer más trabajo de lo acordado porque pensaba que el precio que pagaban era demasiado…

Pero viéndolo ahora con perspectiva, creo que si supiera todo lo que se hoy en día del mundo freelance, lo hubiese gestionado de otra manera.

Al final, yo no tenía el control ni de mi vida, ni de mi trabajo, incluso ni de los trabajos freelance donde supuestamente el cliente tendría que dejarse aconsejar y guiar por mi como profesional y no al revés. 

Estaba siempre justificando todas las acciones hasta que llegó un día, que me dijeron que ya no necesitaban más mis servicios porque tenían que hacer recortes.

Así que se terminó ese ingreso extra de la noche a la mañana.

Vamos que fueron 2 años de estrés y de currar como una loca todo el día.

Además, yo entraba en plataformas de freelance estilo “Nubelo” para seguir ofreciendo mis servicios (malpagados) y ver si iba consiguiendo algún que otro cliente más para despedir a mi jefa.

¡Una locura! Días eternos de dormir poco, trabajar mucho y ganar una miseria.

Hasta que llegó un día que se montó una bronca horrible en la oficina y ahí dije, “nunca más”. Me fui de ese trabajo con un ataque de ansiedad y no volví…

No es bueno llegar a esos límites y es mejor vivir a gusto y ser feliz con lo que haces en tu día a día, en lugar de alargar situaciones y trabajos donde no eres feliz simplemente por pagar una hipoteca o lo que sea.

Creo que primero va la salud física y mental.

Así que bueno, me encontré de un día para otro sin trabajo ni por cuenta ajena ni de freelance. Empecé a buscar de nuevo un trabajo como asalariada.

Después de decenas de entrevistas, y pasar por varios trabajillos,(incluso de becaria durante 6 meses en el departamento de marketing online de Euskaltel), acabé entrando de nuevo como becaria en una agencia de publicidad (y eso que ya tenía experiencia en mkt como 6 años) y después de unos meses me contrataron como indefinida.

Al principio motivada, pero poco a poco la cosa fue decayendo, hubo muchos cambios de personal en la agencia, el ambiente se enrareció mucho y cada vez véia más claro que lo mío era emprender.  

Y así lo hice después de estar 2 años en la agencia.

Pero esta vez decidí emprender a jornada completa. Al final, después de todo este recorriedo aposté al 200% por mi y por tener mi propio negocio. 

Ya me cansé de trabajar para otros de mala manera y no poder desarrollarme profesionalmente como yo quería.

Como ves, hasta llegar a tener la visión de negocio que tengo ahora y de quitarme un montón de barreras mentales han pasado 10 años.

¡No te tires tú también 10 años sin rumbo y con clientes que no te valoran!

¿Y entonces, qué solución existe para no ir por este camino donde es la corriente la que te lleva en el día a día?

Lo que yo te aconsejo es que no hagas como yo, es mejor que tomes acción antes de que entres en este bucle sinsentido. 

Si quieres trabajar como freelance, apuesta por ello y olvídate de compaginarlo con otros trabajos por cuenta ajena. ¡No darás a basto!

Además, cuando un cliente no ve el valor y el beneficio que tus servicios tienen, siempre pensará que está pagando una cantidad muy elevada y si tu no tienes confianza en ti misma, siempre pensarás que eres un fraude ¡Y no lo eres!

Tú misma eres la que tiene que llevar las riendas de tu negocio, poner las condiciones y detallar muy bien lo que incluyen tus servicios y presupuestos.

Si no, le darás la mano al cliente y te acabará cogiendo el brazo como me pasó a mi.

Lo que si puedes hacer, es reflexionar y dar portazo a los clientes tóxicos.

¿Y cómo puedes ser una creativa freelance feliz?

Pues mira, mi hermana Laura, que también sabe mucho del tema y ha tenido que lidiar con muchos clientes así, te trae una muy buena solución porque acaba de abrir las puertas a un curso gratuito para conseguir más y mejores clientes que valoren tu trabajo como freelance (ella está especializada en en sector de los diseñadores).

Además, tener bien asentadas las bases de tu negocio como creativa freelance es el primer paso que debes hacer antes de meterte de lleno en la creación de tus infoproductos y tener confianza en ti misma y en tu proyecto.

Así que no te lo pienses dos veces y apúntate que no pierdes nada:

Imperio Freelance

¡Espero que mi historia te haya servido de inspiración y no caigas en los mismos errores que yo!

¿Tú también has acabado harta de lidiar con clientes que no te valoran? Cuéntamelo aquí abajo en los comentarios 😀

Un abrazo,

Elsa

About the autor:

Soy Elsa. De Getxo. Loca de los gatos y del marketing. Llevo desde 2006 trabajando en marketing online de empresa en empresa y compaginándolo también en algunas etapas como freelance. De la noche a la mañana, desmotivada, dejé un trabajo fijo en una agencia de publicidad a 5 pasos de mi casa por montarme mi propia agencia. "¡Se te va la olla!" me decían... Desde 2014 soy emprendedora a tiempo completo. Pero después de quemarme siendo esclava de mis clientes y cerrar 2 proyectos propios, decidí ayudar a otras profesionales creativas y de marketing como yo a crear otra vía de ingresos complementaria creando y vendiendo su propia formación online para ser más libres. Si quieres tú también quieres ser infoemprendedora y ver la luz al final del tunel, te animo a entrar en mi Curso Gratuito aquí.

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